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Terapia cognitiva-Conductual

La terapia cognitivo – conductual se basa en combinar la psicología cognitiva y la psicología conductista. Utiliza técnicas de reestructuración cognitiva, de entrenamiento en relajación y otras estrategias de afrontamiento y de exposición.

Este modelo se basa en la idea de que la conducta humana es aprendida, pero este aprendizaje no consiste sólo en una asociación entre estímulos y respuestas sino en la formación de interpretaciones personales, esquemas cognitivos o reglas.

Tiene en cuenta que los aspectos cognitivos, afectivos y conductuales están interrelacionados. Si cambia uno, los demás también lo hacen.

La terapia cognitivo – conductual, puede ayudar a las personas a cambiar la forma que tienen de pensar y de actuar. Estos cambios les pueden hacer sentirse mejor. Esta terapia se centra en la actualidad, no busca los síntomas en el pasado, aunque no niega que dicho pasado pueda ser importante en la forma que la persona tiene de pensar o actuar.

Investiga cómo aprendemos, es decir los principios que explican el aprendizaje, tanto de comportamientos deseables como perjudiciales. El qué aprendemos, es algo que depende de la constitución genética y, fundamentalmente, de las experiencias de vida particulares de cada uno.

Algunos de estos aprendizajes nos ayudan a sentirnos bien, a relacionarnos adecuadamente con los demás y a lograr lo que nos proponemos. Otros en cambio, hacen que nos sintamos mal y nos llevan a tener problemas de relación con los demás, a sentir nerviosismo, tristeza, estado de ánimo bajo… para solucionar estos problemas se utiliza la terapia cognitivo – conductual.

Por lo tanto la base de esta terapia sería el cambio. Cambio en la forma de pensar y de actuar de los individuos. De forma que si conseguimos que nuestro paciente pueda pensar de modo más constructivo y actuar en la vida cotidiana de acuerdo a esta nueva forma de pensar, conseguiremos que su vida sea más completa y feliz, disminuyendo su grado de ansiedad o depresión.

Características de la terapia congnitivo – conductual

  • Es de corta duración.
  • La consulta va dirigida a una persona individual, pero también se puede dirigir a una pareja o una familia.
  • El terapeuta es directivo. Es una persona que escucha, pero también interviene ayudando a su paciente a que pase a la acción dejando de ser un individuo pasivo.
  • Se incluyen tareas para realizar entre las sesiones, como forma de poner en práctica los aspectos trabajados en la consulta.
  • Está orientada al presente.
  • Se genera una relación de colaboración entre terapeuta y paciente.
  • Se considera que la terapia ha tenido éxito si el paciente logra mejorar su calidad de vida.
  • Por todo ello es importante que el paciente se encuentre cómodo con su terapeuta, y que además sienta la confianza suficiente para poder comentar cualquier aspecto de su vida que le resulte preocupante.